Bueno gente, aquí estoy, desde las prácticas ¡muerto del ascooo!
Estoy en “el zulo” (si, postventeros informáticos, sí, además de vuestro zulo hay más), dónde es todo blanco y azul. La verdad es que es muy relajante... demasiado.
Tengo puesto los 40 subnormales (qué queríais, es la única emisora que pilla esta radio, cuya procedencia no descarto sea un campo de prisioneros de la segunda guerra mundial).
Y nada, me duele mucho la cabeza.
Llevo la camiseta de El Quijote que me regalaron unas chicas mu majas del pabellón de Madrid, que tiene de texto lo siguiente:
“[...] sino tome mi consejo, y viva muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. [...]”
Y, para animar la tarde, empezaré a relatar los hechos acaecidos el viernes 4 de marzo.
¡Uuuuh, ware, uh-uh, uh-uh!
Nada, allí estaba yo, tras un día en el que parecía no me iba a dar tiempo a nada (para variar). Había seguido (todo lo que mi perrunería permite) los consejos que Fisioman, como cada mañana. La banda sonora dominante del día la había marcado RAGE y Stratovarius. Y, puf, estoy hasta la PUNTA DE LA POLLA del puto mierdoso de Word 2000 que es una puta basura y me cago en toda su existencia y ahí se materialice en una hormiga y le de por el culo, con dolor, una ballena (la mejor dotada que haya en el amplio y basto océano).
Me voy a dejar de narraciones porque prefiero ser más directo y así poder controlar la mierda de programa que es, como ya he dicho, el Word 2000.
Nada, que eso, salchichas con queso, mañana normalita y, luego, por la noche, después del curso de teatro y (joder, qué claustrofobia me está dando el puto zulo este) después, yujuuu, a pillar el bus dirección Alcalá para pasar la noche en... ¡EL RANCHO DE LOS CUATREROS NINTENDEROS!
[Hablando de Nintendo, como no tiene nada que ver, resulta que Pablis, Mou y cia (sí, Julius, sí, tú también), están pensando pillarse, por fin, la PS2, y, buoooh, lo veo, lo siento, esos torneos de Tekken, de Soul Calibur, se palpan en el ambiente...]
Total, que eso, que parada de bus, mazo de frío, pintas de paramilitar-terrorista-armado-lechero con tanta braga al cuello, gorro, cortafríos, abrigo, guantes, condones, antena parabólica...
[Siento tanto desparrame neuronal, pero es que de verdad que me estoy volviendo loco en este agujero, dios, y hay unas tijeras gigantes aquí que me están diciendo “Mata, mata cuando te lo ordenen, mata”, sólo que ni soy tan guapo como Mark Dacascos ni impresionaría tanto saliendo por la puerta a combatir las mafias con mis pintas mezcla de wookie con entradas a lo Nicolas Cage y friki de compañero de piso de Harold & Kumar (dios, es que esta película os juro que me ha marcado, qué buena, hacía tiempo que no me lo pasaba tan teta, desde las primeras American Pie y Mallrats)].
Pues eso, que no sé ni por dónde iba ni me importa, que nada, que de repente, en la para del bus, apareció un tío con pintas de rancio, flaco, un flequillo a lo The Wonders (bueno, ese sería más bien Nacho) ¡y que empezó a hablarme! Qué descaro. Después de miccionarle en sus zapatos me di cuenta de que era, nada más y nada menos ¡el copresidente del URW!
Nos subimos al bus y, pardillos de la parte del bus aparte con una buena colleja y una más grande aún patada en el culo, llegamos a Alcalá City. Utilizamos nuestra sapiencia en mapas y caminos que tanto tiempo de hombre ola nos ha dado (y también un poco de fuerza Jedi, todo hay que decirlo... y, sí, es verdad, también utilizamos nuestros aparatos Digimon y el sexto sentido de los Caballeros del Zodiaco y, es cierto, es cierto, la técnica de Kaito también cayó) y llegamos en un santiamen (nada tiene que ver que estuviese a tiro de piedra de la parada del bus).
Cuando entramos por la puerta del ya conocido por todos apartamento de soltería y perversión nos encontramos a todos (Rober, Nacho, Andrew y señora novia cuyo nombre desconozco pero recuerdo tenía L y sé que esto va a ser motivo de tarjeta amarilla) mega viciados al Mario Party material prestado por Danivicio y Frikitadas a domicilio S.A.
Total, que, primero, jugamos un poco, Julius hizo el reportaje fotográfico y luego nos fuimos al Mc Gordos, pues eso, a ponernos finos.
Hablamos de Erasmus, de sexo, de movidas mil, lo típico vamos, y, entre todo eso, MIL MILLONES DE SALSAS, que luego, claro, pasarían factura.
Así fue, entre una batalla consolera de 64 bits, cohabitó una auténtica guerra mundial de pedos. Fue horrible, yo me encontré entre dos fuegos que iban y venían, dos auténticas potencias imparables, me sentía como si fuese Normandía, por el flanco izquiero Pablis con su ventolera infumable y por el derecho Julius con una potencia de cuesco que nada tenía que envidiar al todopoderoso buque insignia de guerra acorazado Haritz y los Macarrones Pasados.
Finalmente logré hacerme a un lado y escapé a un pacífico rincón desde el que instalé mis baterías de cohetes, pero nah, no tenía nada que hacer, así que dejé que se desintegrasen entre ellos (recuerdo momentos clave como aquel en el que me hice con el cuchillo de plástico duro y se lo empecé a clavar con saña a Julius, a traves de lo cual aprendí que a Julius no le hace daño nada, es pariente de Boomer o de Davicín o algo).
Cuando ya estábamos baldados nos arrastramos hasta la cama y... uuuh, Vero, si estás leyendo esto has de saber que Pablis es un primor en la cama, me dio muchos mimos y todo el rato decía “no, no, no tengo ganas” y se arrimaba a mí, no veas, qué nochecita, con decirte que entré con pantalones, calcetines y jersey (hacía un frío del cagarse) y acabé en calzoncillos y una camiseta.
Todo parecía calmado, tras taaantas horas de cachondeo y hacer el ganso parecía que todo llegaba a su fin, pero no era más que la calma que precede a la tempestad, el ojo del huracán (puf, otro día hablo de sueños, porque tengo dos en la recámara que tengo que colgarlos aquí por mi bienestar psicológico).
De repente, a eso de las 7:00 de la mañana (llébavamos cosa de dos horas durmiendo) apareció el Gran Kahuma, Mou, The Show, aquel que controla la ira de Hades, dios del infierno y de los muertos, y es capaz de canalizar el poder de Aji-Suki-Taka-Hi-Kone, dios del trueno.
Esto significó el acabose, el principio del fin, el paso a lo que todos recordarán como “Guerra Caliente”.
Aquello parecían los Cañones de Navarone, yo no sé si no se despertaría algún vecino ¿por quién doblan las campanas? Se preguntarían algunos, porque, madreee (como diría Rafa con ese tono tan genuino suyo) ¡qué bombas!
Y es que mi estómago ya había calentado motores y, claro, ahora era una lucha igualada. Entre todo ese jaleo, de Mou entrando y rajándose, de Pablis levantado las sábanas, de mis gritos de “¡FUEGO DE COBERTURA!” y de las fuerzas submarinas de Julius (recordemos que él dormía en el inframundo, el subsuelo, allá en un colchón bajo la cama), no sé por qué a Julius cada vez que se movía le arreaba un zapatillazo, pero se ve que con el sueño y el cansancio se me había olvidado su árbol genealógico (ver más arriba) y nada, ahí, dale que te dale, y él con sus putos codos, me cago en ellos y en su dureza de adamantio.
Qué cachondeo.
Una noche genial y una mañana genial con un despertar genial en, como diría aquel ”un mundo de ilusión y fantasía del buen rollo” (frase de moda, je, je, je).
Quedan pendientes tres cosas MUY IMPORTANTES (pero es que ya no da más de sí la entrada, que esto va a parecer la biblia):
- La fiesta de presentación de la asociación DAOVAL (Im-presionante, está claro que el papi de Noe es un superhéroe y, gracias a dios, esos genes los heredarán mis pipus, jua, jua, jua).
- Los dos últimos sueños/pesadillas que he tenido.
- ¡¡LAS FOTOS!! Aunque eso está en mano de mi memoria y de recordárle a Noe que traiga su cámara.
Os dejo, me voy a hacer un poco el vago, que apenas lo he hecho esta tarde, ja, je, ji, jo, ju,
¡Nos vemos/leemos!
PD.: Pablis... finde de Semana Santa, barbacoa, para cena o comida o algo, no sé cuando, ni en qué momento, pero te quiero aquí ¿¡me oyes chico!?
PD.2: TOD@S, recordad, fiesta del buen rollo para entonces, título de la obra “Pillarse una cogorza como la que nos pillamos los tres mosqueteros el finde de Sitges”.
PD.3: Mou, maldito, da señales de vida internaúticas ¿es que prefieres a Ana-I antes que a tus miles y miles de datos albergados en la red de redes? A ver si te va a estar tocando el pene... que no me entere yo ¿¡eh!?

“¿¡Cómo no me he dado cuenta antes!? ¡Acabo de encontrar otro de mis precisos y acertados parecidos razonables! Mou, si te dejases mostacho ¡Watson y tú seríais como dos gotas de agua! Aaah, ya oigo los aplausos de reconocimiento desde aquí, una vez más...” |